Ahora, que constantemente hablamos de fases, de desescaladas, de nueva normalidad; ahora, y justo ahora, es cuando debemos plantearnos muchas cosas. Sí, reconozco que el confinamiento ha sido una putada (y de las gordas). Hemos visto nuestras vidas "paradas". Y sí, entrecomillo este verbo porque no se nos "ha detenido la vida", simplemente hemos tenido que aprender a vivir de forma más pausada, más lenta. A veces, ha sido y está siendo, más estresante, en el caso del trabajo, porque estamos acostumbrados (al menos en mi caso) a trabajar en equipo, al trato humano constante. Y eso, desde casa, se hace más difícil pero no imposible. Desde mi experiencia, no he tenido ninguna etapa pesimista en este tiempo. Creo que, desde la soledad de esta cuarentena, he aprendido a convivir conmigo misma. Y ya vivía sola, pero es que ahora he tenido que aprehender a vivir sin gente. A que mis relaciones sean a través de las pantallas y, hasta eso, se ha convertido en algo monóto...
Comentarios
Publicar un comentario