Tenía pendiente esta lectura desde su publicación como Premio Planeta 2020. Sin embargo, y a pesar de haber leído mucho, preferí esperar para disfrutarla y degustarla a mi antojo. ¡No me equivoqué! La autora consigue poner al lector frente a los pensamientos más profundos y recónditos de sus dos personajes protagonistas: Eleanor de Aquitania y Luy el joven. Nos presenta la vida de Eleanor en el comienzo de la misma, en su despertar. Esta poderosa mujer llegó a ser longeva en plena Edad Media, ya que alcanzó los ochenta y dos años. Tal y como la autora nos indica, en sus aclaraciones finales, tenía que elegir qué parte de la vida de Eleanor plasmar en su novela. La juventud fue la parte triunfante. Mostrándonos a una duquesa de Aquitania y reina de Francia dura, pragmática, fuerte; pero, también, pasional y débil en lo referente a sentimientos, como todo hijo de vecino. La historia se centra en la unión de Eleanor con Luy el joven; accediendo, juntos, al trono de Francia. Am...
Violeta es una chica de dieciséis años que, en plena Dictadura, tiene que entrar a vivir y trabajar en el taller de doña Carmen. Se trata de una chica muy observadora, pero inocente en el fondo. De modo que va descubriendo los trajines nocturnos que, en esa casa llena de mujeres, se producen. Doña Carmen la defiende y protege de todo, al igual que el resto de compañeras. Violeta comienza un aprendizaje que le acompañará el resto de su vida y, mediante el cual sobrevivirá en la España de represión que le ha tocado en suerte. Se trata de la novela Ganadora del XXVI del Premio Novela Universidad de Sevilla. Merecidísimo galardón, ya que plantea una situación encubierta (el barro), durante la represión franquista, en muchos rincones de España; y lo hace a través de los ojos dulces e inocentes de Violeta.
Ahora, que constantemente hablamos de fases, de desescaladas, de nueva normalidad; ahora, y justo ahora, es cuando debemos plantearnos muchas cosas. Sí, reconozco que el confinamiento ha sido una putada (y de las gordas). Hemos visto nuestras vidas "paradas". Y sí, entrecomillo este verbo porque no se nos "ha detenido la vida", simplemente hemos tenido que aprender a vivir de forma más pausada, más lenta. A veces, ha sido y está siendo, más estresante, en el caso del trabajo, porque estamos acostumbrados (al menos en mi caso) a trabajar en equipo, al trato humano constante. Y eso, desde casa, se hace más difícil pero no imposible. Desde mi experiencia, no he tenido ninguna etapa pesimista en este tiempo. Creo que, desde la soledad de esta cuarentena, he aprendido a convivir conmigo misma. Y ya vivía sola, pero es que ahora he tenido que aprehender a vivir sin gente. A que mis relaciones sean a través de las pantallas y, hasta eso, se ha convertido en algo monóto...
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