Soledad

A veces, pensamos soledad, aunque no la tengamos ni la queramos. Merodea por nuestra mente porque es libre de hacer lo que quiera, donde desee. ¡Total, nadie va a sentarse con ella a reprocharle nada! 

¡Ay de ti, Soledad! Algún día, alguien tendrá la desfachatez de acompañarte. 

Libélula




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